Hoy todos quieren cumplir sueños, alcanzar metas o
sencillamente conseguir resultados. En este mundo de “emprendedores” de los que
cada día escuchamos más y más nos encontramos con todo tipo de historias. Desde
aquel señor que boleaba zapatos y hoy es dueño de zapaterías que venden al por
mayor en todo México; hasta el taquero que nos servía 3 suadero, 2 pastor y una
gringa con todo y hoy es dueño de una cadena de taquerías que están operando
por todo el bajío. De estas historias existen muchas.
En contraparte, también nos encontramos con historias llenas
de fracasos, tropiezos y resultados negativos. Desde aquel dueño que fue
estafado por su administrador, hasta el mismo director que dejo al mando a su
subordinado y sencillamente termino haciendo un desastre. Hoy también se habla
de chavos que heredan negocios que generan millones de pesos, estos chavos
toman el mando y acaban generando miles de pesos, sus hijos cientos de pesos y
finalmente los nietos solo generan centavos.
A veces la lógica no es suficiente para explicar el éxito o
el fracaso en los negocios. Nuestra lógica es tan limitada que todas las
respuestas terminan en una sola maldita y bendita palabra: EL DINERO. ¿Pero
será realmente el dinero la respuesta a todos estos casos? La verdad es que ¡NO!
Para entender con una lógica amplia el éxito o el fracaso en
los negocios usaremos la siguiente ilustración.
Todos hemos comido un rico pastel de chocolate o hemos disfrutado
de un delicioso omelet matutino. En ambos alimentos se necesitan mantequilla y
huevos. Y está claro que para el pastel de chocolate se necesitan más
ingredientes y para el omelet también. Sin embargo, imaginen que el chef que
está encargado de hacer los alimentos señalados con anterioridad solo centrara
su atención en conseguir mantequilla. Sin duda alguna perdería de vista su
objetivo y por ende no tendría los resultados deseados.
Un buen chef no gasta mucho tiempo en conseguir mantequilla
o huevos de calidad. Solo necesita los ingredientes y punto. Cuando tiene los
ingredientes en su mano se encarga de preparar el mejor pastel chocolate o el
mejor omelet. Nunca pierde de vista su objetivo: UN ALIMENTO DE EXCELENCIA. Su
pasión esta- ojo- en preparar los
mejores alimentos. Su pasión no está en la mantequilla, ni en ningún otro
ingrediente.
En los negocios ocurre EXACTAMENTE LO MISMO. Cuando uno
empieza un negocio y lo hace por dinero, sencillamente está condenado al
fracaso. El dinero solo es un medio para alcanzar nuestro objetivo. El dinero
no refleja la pasión, el ahínco y la inspiración con la que el señor que bolea
zapatos atiende a sus clientes. El dinero no refleja las ganas con las que el
taquero se desvela para poder brindar los tacos más deliciosos en centro de la
ciudad.
La respuesta se encuentra en hacer lo que nos gusta, con
pasión, dedicación y mucho esfuerzo. El camino hacia el éxito está lleno de
fracasos, caídas y tropiezos. Sin embargo, estos no determinan nuestro objetivo
final. No debemos hacer de estos reveses una gran preocupación. Por el
contrario se debe aprender de los errores y corregir oportunamente.
Para tener éxito en un negocio se necesita de perseverancia,
amor por lo que se hace, pero sobretodo PASIÓN, COMPROMISO Y ENTREGA. No hay
recetas para tener éxito, no existe un límite de tiempo para tener el resultado
deseado. Pero si hay consejos, estrategias y modos para alcanzar lo que
queremos.
Queda claro que
cuando el chef hizo su primer pastel de chocolate no quedo tan bien como el
segundo que hizo. Ya que paso por un proceso de aprendizaje. Nos podría pasar
lo mismo. Sin embargo nunca consideremos al dinero como un objetivo, sino, como
un medio. Nuestro éxito estará determinado por cuanta mantequilla usemos,
cuantos HUEVOS ponemos y toda la PASIÓN que tengamos.
Buenas noches!!!!! #amonosrecio
-Johnny Zamora.